Ver la Versión Completa : Jayrod, El inicio de un Relato
Kaerosh
28-Aug-2007, 19:16
Suave oscuridad azul, es la luz que se filtra por una ventana, abierta a la noche sobre Sanctum. Las cortinas transparentes bailan al son de la brisa y la música de lejanos cantos de voces daévicas y notas de plata. Hace frío. Jayrod siente todas estas cosas como un recuerdo intemporal que sacude su mente en repentinos flash backs.
Jayrod cierra la ventana, acallando las sombrías y melancólicas canciones distantes y las cortinas dejan de bailar su extraña danza. En la oscuridad azul regresa a su lecho. Sigue soñando... ¿regresa a la vida? Quizá tiene miedo, de comprobarlo. Al fin y al cabo.
La ceremonia había cambiado su vida para siempre, pero no como el pequeño Jayrod había soñado tantas veces cuando se quedaba embobado mirando hacia lo alto, deleitándose, con los ojos abiertos como platos, en la observación de las piruetas y cabriolas que los Elyos más insolentes realizaban en el aire sabedores del asombro que provocaban en las humildes gentes que trabajaban los campos, abajo, muy abajo de Sanctum... claro que no siempre era un asombro positivo, aunque quizá los angelicales seres no fueran conscientes de ello. Eran más aquellos que veían la insolencia que Jayrod juzgaba bella e inocente como una cruel e insana broma con la que los Daeva, así se los llevara un mal viento, se divertían, exhibiendose ostentosamente ante los pedestres humanos en sus pobres moradas. No faltaban toda clase de chismes, rumores y leyendas locales acerca de robos en las cosechas, reses muertas, e incluso niños robados de sus cunas para ser llevados a la inaccesible Sanctum en mitad de la noche, quedando sólo unas cuantas plumas que gritaban calladamente lo ocurrido, a la mañana siguiente.
Por eso, cada vez que su hermano mayor le descubría con su carita de embobao disfrutando con el vuelo de algún Elyo que se acercaba demasiado, no tardaba en caerle encima un tortazo, con la esperanza, lejana, pero firme, de sacar aún algo que valiera de aquella cabecita llena de sueños absurdos.
(...)
Bueno, no sé exactamente donde debería postear esto, así que lo comparto con vosotros en la taberna.
Espero que la inspiración, y las ganas, me ayuden a ir continuándolo. En realidad, es muy difícil escribir aún algo, ya que tenemos sólo una info muy básica, así que paso de puntillas por muchas cosas, o las cuento con algo de abstracción. Más adelante, cuando se sepan más cosas, tomaré esto como un primer borrador para profundizar más en detalles.
¡Espero que os vaya gustando! :oops:
Tengo algunas dudas... ¿los elyos son TODOS los de "Abajo", incluyendo a los humanos, o sólo los que tienen alas?
Otra duda... aún no creo que esté claro que haya noche y día, o que se vean las estrellas... Pero si se ve el sol, entonces, se supone que parte de la esfera es transparente, y por la noche se verán estrellas también, ¿no?
Kaerosh
28-Aug-2007, 22:04
(...)
Aunque quizá era una partida perdida...
"¡Vuela, vuela!" Gritaba alborozado el pequeño Jayrod en esos momentos, corriendo por los polvorientos caminos entre las azequias y los campos de trigo, saltando los canales de riego, con los brazos extendidos, olvidado del mundo, olvidado de todo. Era un alocado manojo de nervios, risas y exclamaciones.
Seguía en su carrera las acrobacias aéreas de uno de los ángeles más hermosos que había visto nunca. Y además el etéreo ser parecía disfrutar de la presencia del pequeño, pues siempre que parecía que dejaría atrás al humano en su alocada carrera, el Daeva retrocedía en elegantes bucles, con sus alas extendidas en un planeo mortal picado hacia el suelo que lo situaba de nuevo sobre el muchachito, remontando el vuelo en el último instante, como el movimiento de algunos de esos puntos en el cielo que el maestro Lageo les enseñaba con sus dibujos mágicos, esos que él llamaba "planetas".
Jayrod sentía el corazón saliéndosele del pecho, pero más que nada, de puro éxtasis, porque empezaba a sentir algo nuevo hacia aquel ser misterioso y fantástico, algo así como una sensación lejana pero inconfundible de verdadera complicidad.
El muchacho saltó instintivamente con su manita extendida, la última vez que el ángel lo pasó por encima, sintiendo casi el roze del aire en las yemas de sus dedos. Definitivamente, nunca había visto a uno tan de cerca, quizá por eso este le pareció especialmente bello, las alas extendiéndose en onduladas formas, ligeramente picadas hacia arriba en sus extremos. Un último pase, y la figura pareció alejarse definitivamente hacia la línea del horizonte, sus alas como una rápida nube ribeteada de oro.
El pequeño se quedó por fin plantado al borde de un canal, jadeando, sin separar la vista ni un instante hasta que la divina criatura celestial no fue más que un puntito, y luego, sólo un recuerdo feliz.
"No te vayas..." dijo en voz baja Jayrod, sólo para sí. Pero en su cara no había tristeza.
(...)
Impresionante, muy bello :)
Kaerosh
28-Aug-2007, 22:56
¡GRACIAS! A ver si no se me acaban la inspiración y las ganas, que es lo que pasa casi siempre. Si os va gustando, me esforzaré para continuar.
:)
SalvaChu
29-Aug-2007, 07:29
¡¡Bonito comienzo!! Espero ansioso nuevas entregas :roll:
Saludazos
Kaerosh
29-Aug-2007, 13:26
(...)
"¡Jayr, Jayrod Kounterad!" gritaba Daylorn, su hermano mayor, cada vez más irritado a medida que las espigas y las malas hierbas se le metían por doquier en su calzado y sus polainas con cada trabajoso paso que daba en pos del pequeño cabezahueca del que era responsable.
Sus padres habían muerto durante el año de la Enfermedad, cuando un extraño y fatídico brote diezmó su comarca, varias aldeas, incluida la suya, cebándose en la gente más mayor. Los jóvenes, nadie se explicó bien el porqué, apenas experimentaron síntoma alguno de aquel mal. Como consecuencia, muchos jóvenes, que entonces sólo tenían la cabeza llena de sueños como los que ahora vivía Jayrod, y como los que vivía cualquier chico a esas edades, tuvieron que madurar muy deprisa, enterrar sus sueños en lo más profundo de sus almas y aprender a sacar adelante sus casas y sus aldeas como los nuevos cabezas de familia. Daylorn comprendía en el fondo, y envidiaba a veces, la inocencia y la alegría de Jayrod, su entusiasmo con los Daeva. Pero cuando llegaron los Banqueros, gentes nuevas, sus aldeas se salvaron de la desgracia total, pues les ayudaron a salir milagrosamente adelante, con asesoramiento y benevolentes préstamos de las mercancías y materias primas necesarias para empezar de nuevo. Y, entonces, enseguida corrió como el rayo el rumor de que habían sido algunas plumas de Daeva, encontradas en diferentes lugares de la comarca, quemadas y manchadas de sangre, los agentes causantes de la terrible enfermedad.
Los días de la infancia de Daylorn murieron definitivamente entonces.
Jayrod era muy pequeño cuando sucedieron estos hechos, y aunque los nuevos niños que nacieron fueron educados dentro de un nueva tradición en la cual los ángeles se miraban ahora con espanto y eran saludados con duras y amargas palabras y con gestos destinados a alejar el mal augurio dirigidos al aire, a Jayrod todas esas cosas con que su hermano le aleccionaba, le salían por un oído tan pronto como le entraban por el otro, avergonzando continuamente a Daylorn ante los ojos del resto de la comunidad.
(...)
Kaerosh
29-Aug-2007, 14:28
(...)
Daylorn a veces se desesperaba, porque lo había intentado todo con el pequeño, y nada le hacía cambiar de actitud.
Había pedido consejo a alguno de sus mejores amigos, algunos ya padres de sus propios hijos, y había aplicado todos y cada uno de los consejos que en su humanidad era capaz de llevar a la práctica para encauzar a Jayrod por la senda correcta. Pero no era posible. Tenía que reconocer que se veía incapaz de sobrepasar cierto límite.
Zenovah, el patrón de los Banqueros en su aldea, aquellos que les habían llevado la salvación, se había interesado personalmente por el pequeño, siendo invitado de forma cortes, pero incómoda, por Daylorn a tomar un té una tarde en su pequeña casita, para tratar el asunto de la educación del muchachito. Todo fue a raíz de un incidente en la humilde escuela de la comarca...
"(...) y por eso, mis queridos niños," recitaba con voz cascada el viejo profesor, "podemos ver las estrellas, aunque Atreia sea una esfera hueca, porque, más allá de las tierras donde vivimos nosotros, los Daeva y otras gentes misteriosas, allá en los cielos del mundo, y aun entre ellos y nosotros, el material con que está hecha la esfera es transparente, sólo el cielo, las nubes y el sol. Y, como sabéis"... hizo una pausa señalando a Jayrod con su nudosa vara de fresno.
El joven regresó al mundo real de su escuela desde el paisaje al otro lado de la ventana donde en el lejano cielo la Torre de la Eternidad empezaba a verse enmarcada en los tonos dorados del sol del atardecer. Seguro que había allí ángeles viviendo increíbes aventuras...
Un silencio, risitas contenidas.
"¿Joven Jayrod?" Exclamó amablemente el anciano profesor Lageo, una de las muy pocas personas mayores que habían sobrevivido a la Enfermedad. "Dime, de qué estábamos hablando, Jayrod".
Las risitas se convertían ya en mofas llenas de expectación. Friya, su mejor amiga, (aunque quizá fuera más correcto decir su única amiga), y que se sentaba detrás de él, le susurró algo a los oídos, ante la divertida y paciente expresión del profesor Lageo. Sus ojos brillaban diminutos, detrás de un par de gruesos lentes.
"¿Y bien?" preguntó.
"Ehm, de...." se giró hacia Friya, con algo de torpeza y el rubor tiñéndole el rostro. De frente alta y mirada verde como dos lagos gemelos que reflejaran el cielo en un crepúsculo de primavera, a Friya le gustaba muchísimo, aunque fuera a veces tan, ¿raro? Estaba enamorada de Jayrod, aunque este aún no sabía que existieran semejantes sentimientos. Le hizo al chico un gesto exasperado, dándole a entender que ya se lo había dicho y que mirara para adelante y contestara de una vez.
"¿De Daevas?" Contestó por fin Jayrod.
Friya puso los ojos en blanco.
(...)
Hohenhaim
29-Aug-2007, 16:37
me esta gustando el relato, prosigue.
Respecto a la pregunta de los elyos, son solo los que tienen alas.
Un saludo.
Kaerosh
29-Aug-2007, 19:09
Muchas Gracias, SalvaChu Y Hohenhain, enseguida continuo. Gracias por lo de los Elyos. eso me parecía, pero no lo tenía claro. :)
como sigas asi vas a tener q hacer un libro xD x cierto, a ver si sacas la "adaptacion" de mi pj pronto xD
Kaerosh
29-Aug-2007, 20:45
Jeje!, quizá antes de lo que piensas...
Otro poco más:
(...)
El anciano profesor acalló cualquier atisbo de jolgorio con una sola mirada a toda la clase por encima de sus lentes. Esas miradas eran irresistibles. Poco tenían que ver con el anciano benevolente y socarrón al que estaban acostumbrados, y precisamente por cogerles siempre desprevenidos, ¡eran aterradoras!
"Así es Jayrod, de Daevas, pero, ¿de qué más cosas?" añadió, alentando al niño a seguir con un gesto vivo hacia arriba de la mano con que sostenía la vara de fresno.
No quiso centrar toda su atención, no obstante, en el muchacho, y se puso a caminar hacia la ventana del aula que daba al este, llegando hasta ella tras bajar fatigosamente de la tarima de madera, apoyándose e su vara. Mirando hacia el exterior, y aún dándole la espalda a Jayrod, preguntó:
"¿Qué era lo que veías cuando mirabas por la ventana?"
Algo en el tono de su voz le dio ínfulas a Jayrod para ser libre de expresarse. Kivalayrd, que era hijo de uno de los más adinerados banqueros en la comarca, no dejó de mirar con creciente fastidio a Jayrod, mientras decía:
" Aion, los restos del Abismo sobre los límites de nuestras tierras, y las otras tierras del cielo, el sol, y los Daevas, volando, por todos esos lugares".
"Vamos, como vas a ver a tus Daevas", protestó Kivalayrd, ante el murmullo aprobador de los chicos que le rodeaban, casi escupiendo la palabra, y dirigiendo un aspaviento al profesor manifestándole así su incredulidad.
" Estábamos hablando de la geografía de Atreia, atontao," continuó diciendo. "De que nuestro cielo está formado por sustancias sólidas y gaseosas, siendo la atmósfera dos tercios del cielo, y nuestras tierras y las tierras de Arriba, el tercio sobrante."
Ni una sola palabra salió de los labios de Lageo para premiar el correcto recitado de texto a Kivalayrd. En cambio dijo:
" Y ¿cómo es que ves a los Elyos, Jayrod, sonrió el anciano, ¿no están muy lejos?"
"Bueno, no es que los vea, bueno a veces sí, pero no desde aquí, lo que pasa es que... bueno, los imagino; sé que están ahí, que no veamos las cosas no quiere decir que no existan, ¿no?"
"Aaah, ¡ah!," el viejo profesor Lageo se giró y subió el bastón en el aire, francamente excitado, alborozado y contagiando su entusiasmo a algunos de los niños, que no pudieron evitar reír divertidos con su poco seria reacción.
" Eso es, eso es", dijo, remarcando cada sílaba, " ¿Habéis escuchado a vuestro compañero? hay más cosas en el mundo de las que nos dicen las frías palabras de los textos. Y tenéis que intentar vivirlas por vosotros mismos. Y, mientras no podáis, por estar aquí conmigo soportando estas aburridas clases, eso es justo lo que tenéis que hacer." Hizo una pausa, con el brazo del bastón alzado y congelado en el aire, mirando en un divertido silencio a la clase, ahora todos callados. Tras varios segundos, explotó, diciendo, mientras bajaba la vara de golpe:
"¡IMAGINAD!" Y el pobre Holler, el regordete muchacho que se sentaba en primera fila dio un respingo que hechó su pupitre hacia atrás y tiró los lápices de un compañero por el suelo. No fue el único. Friya miraba divertida a Jayrod, que a su vez miraba entre complacido y perplejo al anciano, evitando girar la cabeza para encontarse con la agria mirada de Kivalayrd, que sentía clavada en su nuca.
En general, todos los muchachos estaban algo conmocionados. Que ellos recordaran, el medido y serio profesor Lageo nunca se había comportado así antes... ¿Qué le pasaba?, pensaban, unos divertidos por el cambio, realmente asustados otros, y algunos más, los hijos de los Banqueros, francamente escandalizados.
(...)
Espero encontrar mañana un hueco para seguirlo. :-/
Kaerosh
31-Aug-2007, 21:47
(...)
Educado en la tradición de un pragmatismo dogmático que no dejaba resquicios a más imaginación que la necesaria para probar la viabilidad de productos novedosos en los mercados, Kivalayrd despreciaba de forma casi instintiva la admiración que Jayrod profesaba a los divinos Daeva.
Durante generaciones, su padre, el padre de su padre y así sucesivamente, destacaron siempre como lo más granado entre los gremios mercaderes de la parte baja de la esfera de Atreia, y basándose en su poder económico consiguieron influencia y poder aún siendo "simples humanos". Luchaban ferozmente en el terreno económico para deshacerse de sus gatunos rivales en el núcleo de las más poderosas urbes. Creían firmemente en el predominio de su raza, a base de perseverancia y paciencia, investigación e inversión, la búsqueda de nuevos ecosistemas de los que aprender a sacar beneficios. Llegaría el día en que serían mejores que los Daeva. El día en que suplantarían a aquellos que rompieron su mundo para tomar su papel en la historia de Atreia.
Si todo seguía como tenían planeado, el padre de Kivalayrd pronto acumularía suficiente poder como para hacerse con algunos carruajes voladores para trasladarse a Sanctum con su familia, y comenzar a crear allí un nuevo nido a partir del cual continuar escalando hacia la cumbre.
Por todo ello, quedarse callado y aceptar sumisamente la rocambolesca situación que acababa de vivirse en clase, no era algo que entrara en la cabeza de Kivalayrd, que se creía por encima del bien y del mal en el pueblo.
Se lanzó encima de Jayrod. Friya apenas tuvo tiempo a gritar su nombre y luego: "¡no, quieto!"
Jayrod, cogido por sorpresa, sólo pudo asistir sorprendido al abrazo de oso al que le había sometido su furibundo compañero. Todos los amigos de kivalayrd se levantaron al instante de sus pupitres, ignorando los gritos del excéntrico profesor Lageo. Después de todo, les acababa de demostrar que estaba aún más ido de lo que sus padres les decían en sus hogares.
El disgusto de la nueva clase dirigente de las aldeas de la comarca hacia el profesor Lageo, venía de muy lejos. Pero este siempre pareció saber medirse y mostrase sumiso ante las continuas directrices de los banqueros acerca de como tenía que educar a sus hijos. Habiendo sido profesor de las aldeas de la comarca durante treinta años, y lo que es más, habiendo sido uno de los pocos mayores que habían sobrevivido a la Enfermedad, quitarlo de su puesto de profesor no parecía una medida muy inteligente por mucho que su filosofía desagradara a los Banqueros. Por ello haciendo gala de su preciado pragmatismo, le permitieron enseñar a sus hijos durante los diez años desde su llegada a las aldeas.
La clase era un caos de griterío a favor de los dos bandos. Los hijos de los banqueros con Kivalayrd y los hijos, hermanos, sobrinos y primos de los jóvenes huérfanos que sobrevivieron a la Enfermedad, absteniéndose, o tímidamente a favor de Jayrod, menos Friya, que no dejaba de dar empellones a Kivalayrd, lo que le valió enzarzarse a su vez en otra pelea con dos chicos mayores que ella.
Todos ignoraban al excéntrico y sumiso profesor Lageo, todos menos Gudilin, el benjamín de la clase, que asistía perplejo a toda aquella algarabía, con sus inocentes manos aún moldeando la masa de colores que le daba Lageo cada clase, por ser demasiado pequeño para atender a las mismas enseñanzas que sus compañeros.
Los jóvenes padres de Gudilin desaparecieron un día en el bosque, y nunca se volvió a saber de ellos, hacía ahora tres años. Lageo se hizo entonces cargo de él, y le gustaba que estuviera en clase aunque aún pareciera enterarse de poco.
El caso es que el pequeño fue el único que contempló, con solemne tranquilidad, como Lageo se sentaba en su silla, se frotaba los ojos por dentro de sus lentes como resignado de todo y se quedaba un rato abstraído mientras seguían la pelea y el griterío.
Por fin Lageo miró casi interrogadoramente a Gudilin, que casi pareció asentirle en un lenguaje mudo sólo comprendido por ellos dos.
Dos compañeros de Kivalayrd agarraban en eso momento a Jayrod por sendos brazos. Descamisado, amoratado y con los pelos en punta, el muchacho más parecía un espantapájaros que un ser humano. Friya estaba perdida debajo de un pupitre que habían volcado sobre ella.
" Llama a tus angelitos ahora, anda, que te protejan," se burlaban de Jayrod Kivalayrd y sus amigos.
(...)
Hohenhaim
31-Aug-2007, 21:59
Me esta gustando mucho.
Hay un detalle que deberias pulir y es dejar algo de separación entre parrafos para que no parezca un bloque impenetrable, por lo demás muy bien.
Un saludo.
Kaerosh
31-Aug-2007, 22:00
Es verdad, gracias por el consejo ;)
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