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Muradini
09-Oct-2007, 21:48
Hola a todos, el primer lugar daros las gracias por estar leyendo esto y en segundo lugar deciros que espero que os agrade la historia y la critiqueis porque es lo que necesita una buena critica. Está historia lleva en desarrollo tiempo y ahora mismo voy por el capitulo nueve. EL prologo es de una pagina de world y los capitulos serán todos de 5-7 paginas minimo. Gracias por todo y disfrutar con la lectura y espero trasmitiros el sentimiento del mundo en el que os adentrais...

La Compañía De La Muerte.

Prólogo: La marcha del Rey Lich.

El azote había partido de las gélidas tierras de Northend hacía ya meses. Todo con sólo un objetivo, conseguir un objeto único que decantaría la balanza a favor del bando que lo poseyese.

Desembarcaron en las llanuras de The barrens destruyendo varios poblados a su paso. El único que había podido ofrecer resistencia fue CrossRoads pero tras tres días de continuo asedio por parte de las tropas del Lich sucumbió. El camino por las tierras de Kalimdor habría sido arduo para cualquier mortal, pero las infectadas tropas del Lich no eran mortales. Siguieron su camino, muerte y desolación fueron sembrando a su paso.

Se detuvieron en los campamentos de tala de árboles en el bosque de Ashenvale. No quedo ningún trabajador con vida. En los meses venideros el grueso del ejército del azote capitaneado por un enano no-muerto de nombre desconocido cruzo el mar y arraso el puerto de Menethil Harbor. Los marineros que allí quedaron se sometieron a la voluntad del Rey Lich y este les convirtió en fríos no muertos sin mente.

Sólo una cosa diferenciaba al máximo capitán de las fuerzas del azote y a ellos, era que el podía pensar por si solo, poseía mente y voluntad. Había muchos rumores sobre su procedencia, unos decían que había caído en batalla, otros decían que lo mato el mismísimo Arthas en la destrucción de Stratholme, pero el rumor mas real de todos era el que decía que aquel enano fue muerto en Northend por un poder sobrenatural y caótico. Su carácter era frió, era de los pocos enanos que habían tenido el honor de ser convertidos y sometidos al yugo del Rey Lich. Vestía una armadura negra que a la luz de la luna era como un azabache. Parecía tener vida propia, era imperecedera. Sin duda digna para su persona. Llevaba una espada curva con varias palabras runicas inscrititas en ella. Despedía un haz de oscuridad que amedrentaría el corazón más valiente. Colgado del cinturón una pequeña hacha que se asemejaba a una hoz. Esta era de un color magenta rodeados por un aro azul verdoso.

Los escuadrones de no-muertos habían sido guiados por los pasos de Khaz Modan. Su capitán había pasado por allí muchas veces. Aniquilaron a los guardias que guardaban el paso. Continuaron su rumbo hacia Ironforge con paso firme y seguro. Dos semanas después todo el ejército estaba preparado para atacar el majestuoso bastión enano. Era noche cerrada cuando el azote empezó su acometida sobre la región enana.....

Capitulo 1: Muradini y sus orígenes.

Muradini nació en el seno de una familia noble. Hijo del Thark (Tío de Magni Bronzebeard) sobrino del rey de Ironforge tenía la mínima posibilidad de reinar. Sí el padre del pequeño Muradini y los dos Bronzebeard restantes perecían (Brann y Magni – actual rey) Muradini se convertiría automáticamente en el líder de los enanos de Ironforge.

El primogénito de Thark nació en la maravillosa ciudad de Ironforge. Midió 23cm y pesó 5Kg al nacer. Su nombre completo –Muradini Bronzebeard— Le hacia gozar de cierta fama y cientos de oportunidades. No tardaron en llegar los regalos e invitaciones a la pequeña casa de su familia en Ironforge. Los más destacados fueron una gran hacha de guerra para el pequeño guerrero y una casa en Thelsamar con vistas hacia el lago Modan. Así pues, Thark y su mujer, Tharmas, decidieron ir a su nuevo hogar. En parte para alejar a su hijo de un futuro como posible heredero del trono.

Antes de partir el rey Magni envolvió en un papel una hoja y añadió una nota, lo guardo en un sobre blanco y en su cabecera escribió unas palabras exclamatorias: ‘’Para Muradini’’. Después de despedirse de sus amigos, vecinos y familiares partieron con un carromato recién comprado lleno de presentes y cosas que podrían ser útiles en su nueva casa.

Después de dos días de intensa travesía por las montañas heladas, llegaron a un valle precioso. Era verde con diversa vegetación y animales salvajes. Por aquel verde prado pequeños conejos y grandes carneros pululaban sin miedo alguno. Habían llegado a Loch Modan una tierra donde empezar de nuevo.

Thelsamar era un pueblo pequeño al lado del lago Modan. No tenia muchos habitantes, pero cada uno de ellos era especial. No tardaron en tomar aprecio a la familia Bronzebeard. La infancia de Muradini transcurrió tranquila. Pasaba las mañanas y las tardes correteando con sus amigos por las verdes llanuras del lugar. A veces cuando el calor era abrumante y el sudor corría por su frente se iba a darse un chapuzón al lago Modan. El lago Modan era un lago situado en la mitad meridional del claro. Sus amigos y el empezaron a practicar el manejo con el hacha de madera a los diez años. Mientras los chicos peleaban, las chicas pugnaban por ellos. Cada día iban a entrenar al mismo sitio, la cascada de Loch Modan.

A la edad de diecinueve años Muradini ya era el mejor guerrero del páramo. Los guerreros más jóvenes querían parecérsele y sus amigos le admiraban. Las chicas luchaban como posesas por él, aunque el nunca les presto mucho atención pues las palabras que su tío Brann le dijo antes de partir fueron concisas: ‘’Desconfía de cualquier ser vivo, un pequeño conejo puede vencerte sí se lo propone’’ ‘’Toma esta carta, en ella reside la esperanza para este mundo’’ ‘’La gente la codiciara e intentara asesinarte solo por tenerla’’ ‘’Ábrela solo cuando estés seguro de que puedes soportar la carga que llevarla contigo conlleva’’ ‘’Hasta entonces aprende a luchar y se el mejor en ello, combina tu cuerpo y tu alma en la lucha y vence’’

Esas palabras resonaban en la mente del enano cada día. Cada mañana se levantaba pensando ‘’Hoy será el día en el que finalmente abra la carta’’ Y todas las noches se repetía ‘’Mañana lo haré’’ la llevaba siempre y en todo momento encima. La guardaba como oro, solo la familia real y los padres del enano además de Muradini sabían que el la poseía… Sólo Brann y Magni sabían lo que ella contenía.

Fue entonces cuando llego la noticia de la partida del ejército del Rey Lich. Capitaneados por un enano habían destruido todo a su paso. En aquel momento se estaba luchando una batalla crucial, la batalla de CrossRoads. Fue entonces cuando Magni fue a visitar a su sobrino. ‘’Ellos vienen a por lo que tu posees Muradini’’ Le dijo ‘’Convence a tus padres para que vuelvan a Ironforge’’ ‘’Nadie esta seguro en ninguna parte, pero al menos allí tendrás esperanza’’

Día a día, noche tras noche el enano hablaba con sus padres para convencerles de que debían partir. Cada día el ejército del azote se acercaba más a ellos. Después de un año de intentos continuados dio en el clavo ‘’Si el azote viene embarcara en Menethil Harbor, pasaran por aquí, destruirán Thelsamar’’ ‘’No estamos seguros’’ Los padres del enano sabían que las palabras de su hijo albergaban una gran sabiduría, tenia razón. Así que decidieron partir. Antes de irse Thark entrego a su hijo el hacha que había recibido cuando nació y con unas escuetas palabras le animó ‘’Úsala sabiamente, recuerda un golpe certero es mejor que tres no certeros’’ ‘’Animo chico, el azote no conseguirá su propósito’’

Era primavera la familia de Muradini se estaba preparando para trasladarse a la gran ciudad de Ironforge. Él tenía treinta y cinco años –era joven pues un enano no alcanza la madurez hasta los 40 años- por aquel entonces. Sus padres cargaron el carromato en el que partirían hacia la mayor construcción enana, desde la ciudad que había visto a Muradini crecer Thelsamar a Ironforge, la ciudad que lo vio nacer. El pequeño enano estaba afligido. No sabia el futuro que le esperaba en la ciudad de Ironforge pero aun así lo deseaba… De sus pequeños y redondos ojos de color zafiro brotaron unas diminutas siluetas, eran lágrimas.

El viejo carromato emprendió su marcha. Tan pronto como cruzaron las puertas de Thelsamar el enano se puso a reflexionar sobre su futuro. Pensó en encontrar un oficio como herrero en la ciudad y seguir practicando con su hacha todos los días.

A lo lejos se divisaban los picos helados de Dun morogh, ya había tiempo para pensar en nieve, las hojas de los árboles ahora en el suelo continuaban cayendo, la inmensa pradera que estaba en frente del carromato era verde con todo tipo de hierbas y de varios colores. Muradini había visto muchas veces esa imagen pero ahora parecía mas pura mas bella impoluta. Era precioso todo… solo con pensar que nunca mas podría contemplar ese paisaje sí el azote lo destruía le helaba el corazón. El sol se iba ocultando al horizonte, el paisaje era precioso a lo lejos el lago de Loch Modan y las hojas de los árboles cayendo.

Miro hacia atrás y vio por última vez a sus amigos y sus pretendientes despedirse de él. Aquel silencio sepulcral era como una daga clavada en el corazón del enano. Cerró los ojos. Cuando los abrió ya no divisaba a sus amigos.

Del cielo empezaron a caer gotas, Muradini lloraba y el cielo le acompañaba, o eso pensaba el. Pronto era de noche y la familia de Muradini estaba cerca de las puertas que daban a Dun Morogh. Un guardia se hallaba apostado en la puerta. Portaba una armadura de color rojo oscuro. Los signos que en ella se hallaban detonaban su procedencia, era del clan Stormpike. Su arma era una espada corta cruzada en su espalda y una rodela azul con varios motivos florales en el centro.

-Lo siento señores pero no se puede pasar hasta que el sol vuelva ha salir mientras tanto pueden descansar allí.- El guardia señalo a la izquierda con su pequeño y grueso dedo índice.

Muradini siguió con la vista la mano del guardia. Sobre el se alzaba una gran casa hecha con pura piedra, solo podía ser obra de enanos. Nadie moldeaba tan bien como ellos cualquier tipo de mineral. No tenía ningún tipo de ventana. En su lugar poseía unas aperturas talladas en el mineral, en lo más alto de la estructura. Sobre ella en el cielo azul ondeaba una bandera de la alianza junto ella otra, roja, Muradini supuso que era la de los enanos de Stormpike. En el valle de Alterac los fieros enanos Stormpike libraban una guerra con los orcos.

Dejaron el carromato fuera y se adentraron en la casa. La entrada era una leve cuesta con la que te adentrabas en la tierra. En el primer piso había armas, armaduras, estantes a rebosar de libros… Múltiples enanos apostados en las esquinas alertas con su arma en la mano. En lo mas profundo de esta sala de podía divisar unos barriles de cerveza. A su izquierda unas escaleras rectas les condujeron a unas aperturas talladas que daban al verde prado exterior.

Esa sala era diferente muy circulas y casi sin espacio para andar. Sólo había una persona allí haciendo guardia con un catalejo, el catalejo era alargado y de un color metálico. El guardia llevaba ropajes de montañero una capa verde y una armadura azul y un rifle negro en la espalda. En la cara del enano se podía ver su vejez, tendría uno 75 años y tenia varias canas en su pelo pelirrojo. En esta sala se encontraba otro arsenal, varios fusiles como los que el enano explorador poseía colgaban de los armeros.

Los enanos les hicieron un hueco entre las armas y pusieron allí unos colchones viejos y negros, bastante derruidos por el paso del tiempo. Muradini se acostó junto a Thark y Tharmas. No podía dormir estaba inquieto incluso sin saber lo que había en el papel que portaba desde hace tiempo tenerlo en el bolsillo le ponía nervioso.

Ya era muy de noche los padres de Muradini dormían placidamente, su sueño era regular y tranquilo pero Muradini estaba despierto pensando. Muradini pensando en su carga se intento escapar, el dolor de llevar esa carga le apresaba por dentro. Bajo poco a poco las escaleras. La puerta estaba cerrada Muradini lanzo un juramento. Entonces se acordó de la cerveza. Estaba sediento y como buen enano que era nunca rechazaría el sabor de una jarra de espumosa y fresca cerveza.

La tapa del barril era un círculo hecho con madera de roble y adornado con diversos motivos de festejos. La abrió con facilidad, y allí estaba… Cerveza de malta. La cerveza era dorada y la espuma brotaba por doquier. Inconscientemente zambullo su cabeza en el barril y bebió. Cuando estaba quedándose sin respiración la saco. Su barba negra estaba húmeda. Volvió ha meter su cabeza pero no controlo muy bien su movimiento y se cayó dentro del barril. Después de dar varios puños y patadas a la oscura madera consiguió darse la vuelta y asomar la cabeza. Después poco a poco engullo todo el contenido del barril y se durmió con una mueca en la boca.

El sol empezaba ha salir por el horizonte, tan pronto como traspasó la ventana tallada en piedra la respiración de Tharmas y Thark se hizo mas irregular hasta que despertaron de su letargo.

-¿Dónde estas hijo?- Sollozaba su madre inquieta por la desaparición de su primogénito.

El enano oyó el grito de su madre y se despertó súbitamente. Volcó el barril de cerveza y salio de el –Para sorpresa de los guardias que atónitos contemplaban al enano-.

-Estoy aquí madre, perdón pero baje para beber algo, ya que estaba sediento y me caí dentro del barril quedándome dormido.-Muradini se sonrojo, estaba molesto por haber cometido tal grosería.

Tras este pequeño percance reanudaron la marcha. Se adentraron por el túnel el cual seguía vigilado por el mismo guardia de la noche anterior, al menos vestía igual. Era largo, estrecho y empinado. Sólo había un camino e iba hacia arriba. A medida que se adentraban por el túnel hacia más frió y la luz era más tenue por momentos. A lo largo del túnel pudieron ver varios animales, tales como ratas murciélagos y otros habituados a vivir en la oscuridad. Al salir por fin la pudieron contemplar, era tan bella y grande Ironforge la gran capital de la alianza. Creada a partir de una simple cueva y aun así tan bella.

-Nieve- Muradini sonrió. Hacia mucho tiempo que no veía la nieve, pues en Loch Modan no nevaba muy a menudo.


Los copos de nieve brotaban del cielo cual lluvia cayendo desde las nubes. El páramo que ahora se hallaba frente a ellos no era como el antiguo hogar de Muradini. Sí, tenía llanuras inmensas y hierba. Pero a diferencia de Loch Modan la hierba no era verde, estaba oculta bajo un manto de nieve blanco, puro. Muradini observo un lago a lo lejos y corrió hacia el con la esperanza de lavarse la cara. Cuando llego a el se dio cuenta de su error. El lago como era de esperar, estaba totalmente congelado. Muradini decidió caminar un poco por su superficie. Resbalo y cayo al frió suelo. Se levanto y regreso junto a sus padres en el carromato.

Poco después de atravesar un pequeño puente hecho de piedra caliza. El sol se empezó a ocultar. Cuando llegaron a la cuesta final el sol ya se había ido, dejando paso a las estrellas y a la dulce luna. Los carneros aminoraron su marcha en este punto, esto era demasiado esfuerzo para los lastimados y cansados animales. En su subida hallaron varios guardas que les saludaron eufóricamente y varios tanques de vapor. Ante ellos se alzaba fría y bella la ciudad impenetrable. Excavada en la fría roca por los mejores escavadores y constructores enanos.

Entraron por la gran cúspide de la entrada a la cueva. Muradini alzo su vista para contemplar una estatua muy bien tallada de un enano con una larga barba empuñando dos martillos en el aire en señal de victoria. Los caminos convergían, uno a la derecha otro a la izquierda ambos conducían al mismo sitio. Tomaron el camino de la derecha y llegaron al interior de la ciudad. Muradini se sorprendió al ver el trajín de gente que se apostaba entre el banco y la casa de acciones. El banco y la casa de acciones solo estaba separado por un gran foso. Tres puentes unían una parte del camino con la otra.

Muradini miro fijamente al foso y vio como bajo el la lava rugía con furia. La misma lava que calentaba toda la ciudad. En el suelo y en techo se podían distinguir escrituras runicas, propias de los enanos y su lenguaje. Muradini intento averiguar lo que ponía, pero sólo pudo averiguar el significado de palabras sueltas.


La ciudad era grandiosa. Muradini estaba desorientado así que decidió que lo mejor seria seguir a sus padres. Después de andar varios metros llegaron a una pequeña casa, allí se pararon. Los padres de Muradini entraron y depositaron sus bolsas. Lo primero que hizo Muradini fue ir ha hablar con su tío Magni.

Esté le presento al que seria su mejor amigo en la ciudad Shek. Un enano algo mayor que él, herrero de renombre. Shek le enseño el oficio que Muradini aprendió rápidamente. Incluso se hizo su propia armadura. Era de color dorado. El casco se acomodaba perfectamente a su cabeza dejando ver los ojos azules del enano y la barba marrón. Las hombreras tenían varios pinchos hacia arriba, en ellos se colgaba la gran capa negra del enano. Los brazaletes eran pequeños pero protegían muy bien, tenían una hebilla para unirse a los guantes que eran pequeños pero relucientes. La pechera también era dorada, tenia el signo de la familia real de Ironforge en ella. Los pantalones también llevaban ese signo. Las botas eran pequeñas pero dejaban hacer movimientos al enano. El cinturón era dorado con un hacha grabada en la hebilla signo claro de la procedencia noble del enano.

Poco a poco Muradini se fue ganando el respeto de sus conciudadanos hasta el punto de que todo el mundo le trataba bien y le hacia encargos. Gano suficiente dinero como para comprarse una casa en la ciudad y poder independizarse. Shek su gran amigo le visitaba diariamente y hablaban largo y tendido sobre sus planes.

Las mañanas pasaban rápido para el enano ya que iba ha entrenar con la guardia real. Se pasaba horas practicando con su hacha. Era capaz de vencer a varios de los más jóvenes soldados de menor rango. Pero todavía distaba a años luz de los más veteranos y guerreros de alto rangos.

Una mañana de verano los padres de Muradini fueron a visitarlo. Le revelaron su deseo de volver con el a Loch Modan. Le dijeron que el paradero actual de las tropas del azote era desconocido desde que se embarco en una travesía por el océano. No pudieron convencerle. Muradini consciente de que tras la desaparición de Brann y la muerte de Muradin el era el heredero mas próximo de la corono – Si su padre no intervenía – No quería ir, tenia responsabilidades.

Aquella misma tarde sus padres partieron en una caravana de alimentos que iba hacia Loch Modan. Se despidieron del enano de treinta y seis años de edad con énfasis. Esa tarde el corazón de Muradini se partió al ver a sus padres marchar. Vagó por las esquinas de Ironforge hasta llegar a la Tinker Town. Allí los gnomos le animaron enseñándole sus inventos – La mayoría de ellos fallidos ¬– Fue entonces cuando Muradini empezó a desconfiar de sus inventos y de los gnomos en general. Mientras pululaba por aquel páramo también descubrió el funcionamiento del tren – Construido por los gnomos – que unía Storwind con Ironforge.

Muradini estaba ya muy cansado así que se desplomo en un anden y se durmió. El ruido de pisadas y armas despertó a Muradini a media noche y vio como la figura de su gran amigo Shek se acercaba a el con premura. Parecía tener noticias importantes. Shek se paro frente a Muradini y abrió lentamente la boca para pronunciar unas palabras…

Hohenhaim
10-Oct-2007, 18:20
Me ha gustado mucho la historia, describes bien los paisajes y los sentimientos y tiene algun golpe de humor que lo hace mas ameno, lo unico que me ha sonado un poco raro aya por el parrafo doce es la repetición continuada de la palabra "precioso" pero por lo demás esta muy bien, me ha dejado con la intriga, a ver que sucede en el proximo capítulo.

Un saludo. :D

Muradini
10-Oct-2007, 19:51
Si quieres seguir leyendo podrás encontrar la historia hasta el capitulo 4 en otro sitio web de wow que también acaba por la cotellita esp ejejeje (no ponga el enlace por si se considera spam o algo así ejeje)

Hohenhaim
11-Oct-2007, 14:08
Oki ya me pasare por wow-esp, da igual el enlace, puesto que yo tambien puse uno allí. :wink:

Un saludo. :D

Muradini
11-Oct-2007, 14:46
sí, si no hubieras puesto el enlace yo no estaría aquí ahora :P